Tuesday, March 8, 2016

Se han fijado lo sexy que puede ser Chomsky?

Por un instanté sentí que tenía cierta claridad en lo que estoy pasando con mi corazón, al que de a poco estoy aprendiendo a conocer.

He descubierto que mi transición con el manejo de mi corazón ha consistido en ir acortándole las riendas, acondicionandolo, adoctrinándolo, manipulándolo un poco a él y a mi mente en base a los primeros amares y sufrires. Aplicando disciplina. 

De pequeña que he sido enamoradiza. En la calle un niño desconocido podría arrancarme un suspiro fácilmente, en el colegio sentiría intensamente "amor" por un chico quien por años ignoró mi potencial, o bien siempre le resulté irrelevante, o tal vez extrañamente repulsiva. Más no me importaba, mi corazón tenía libertad de creer que con el pasar de los años y la llegada de mis cambios femeninos le harían cambiar de parecer, pero nada de eso ocurrió. 

Me enamoraba de cualquiera que encontrase extremadamente atractivo, esa era la más importante prioridad. El indicado, para mi, sería el que hiciera temblar a este corazón con hermosos ojos, sonrisa encantadora, seductora voz. El resto daría igual. Así mi corazón se enamoró facilmente de chicos notoriamente inestables, charlatanes, mayores, o mentalmente a otro nivel al que yo con mis hormonas de estupidés aún no lograba desarrollarme. Lo último me apena más que lo normal, ahora que comprendo que lo que yo, una versión más adulta, necesita es el entendimiento de un tipo que divague por esas órbitas del pensamiento que a los diecisiete me parecían remotas pero ahora se volvieron mis corrientes favoritas, de esas que me encantaría locamente navegar con un compañero. Esa es mi fantasía sexual más grande.

Me lamento por la niña que no era capaz de perpetuar una conquista intelectual porque cada vez que él le saludaba no sabía más que imaginar sus labios rozando tiérnamente los suyos, luego de progresivos preámbulos; una canción que se extendió por mucho más de 20 minutos que acabó con un final más que melancólico, de esas que nuestro amigo en común, Steve, ama tanto componer. 

Volverías con...?

No... lo que vino fue, solo recuerdo, de vez en cuando, luego de que un par de sueños me hablen de él.

Hoy las riendas de mi corazón están estrechamente controladas por mi. Hoy yo aprendí a decidir de quien enamorarme. Para algunos puede resultar imposible. Para mi no es más que pensar en lo que necesito dependiendo de las circunstancias. 

Hace un tiempo necesitaba cortejo, palabras dulces (fueren ciertas o no), piel e intimidad. Necesitaba la certeza de un "te amo" involuntario acompañando a un climax de sexo. Necesitaba experiencia. Todas estás cosas me sirvieron en su momento. La duda mía es si somos capaces de responder a las necesidades del ahora estando así de juntos. 

Lo cierto es que es poco lo que converso hoy en día. También es cierto que me lo paso mas abajo de la órbita de divagaciones existenciales y a veces me pasa la cuenta el tiempo que llevo preocupada de trivialidades (que si hoy se puede tirar o no, que no me cae bien su mamá, que la manía por la limpieza, que el verse bien... que el saber convivir juntos por días de visita) que a veces consiguen intoxicarme. Me viene la melancolía de extrañar una buena conversación, una sincera y no fingida. Esta vez soy yo la que no se siente comprendida por mi pareja, a quien cuando le hablo o me ve como una rival en opinión o se concentra en mi boca y como sería abalanzarse energéticamente en busqueda de un beso apasionado en un momento nada de apropiado. Creo haber saciado ya casi todas mis pasiones físicas. Ahora busco contención y comprensión en todo sentido, incluyendo el entendimiento y complicidad mental. No quiero un "te apoyo porque te amo" o un "estoy de acuerdo" solo para poder continuar con más sexo... 

Quiero un compañero de charlas transparentes, prolongadas, melosas, soñadoras...Quiero un compañero cuyas ideas me arranquen suspiros y me inspiren a ratos sincera admiración. 

Quiero alguien quien invite primeramente a mi corazón a enamorarse de divagaciones reveladoras y momentos de descubrimiento, de explosión mental y de instantes en que parece que ambos logramos encontrarle sentido a dilemas de la vida, a preguntas internas y preocupaciones existenciales... quiero que me inviten a enamorarme de la maravilla de expandir el pensamiento a nuevos horizontes.

Quiero sentir una profunda, muy profunda admiración.
Alucinada por tu sabiduría.
Satisfecha con tu entendimiento.
Otro nivel de excitación.


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