Hace un par de días me topé con un video de ésta famosa chica en Instagram, Killadamente, y para mi sorpresa no tenía mucho de humor ni de comida. Fue más bien una especie de confesión o respuesta reflexiva a una pregunta que le habrían hecho hace unos días atrás... sobre lo que hizo ella para sobrellevar y superar el bullying en su adolescencia. Lo que dijo no me sacó carcajadas como siempre si no que me conmovió bastante. Ella dijo que todo se basaba en el amor que tu te das a ti misma y la forma en que te visualizas como persona, más allá de los comentarios y apreciaciones del resto, y de lo importante que era conocerse a una misma y comprender cuáles son las cosas que queremos para llegar a nuestra felicidad. Todo muy personal. Ella concluía que la impresión y el amor que tengamos para con nosotras determinaría la percepción y simpatía que el resto tenga de nosotras, lo cual, por supuesto, deja de ser el enfoque ni la preocupación de una.
Eso me dejó pensando por su buen par de minutos, y la verdad es que me pareció muy simple. Muy muy simple. Estar bien con nosotros mismos es la clave para encontrar la armonía en nuestra vida y con el ambiente en el que estamos. Que importa si no hice las cosas que hicieron mis hermanos a mi edad, qué importa si solo he tenido dos pololos, qué importa si tengo menos carretes en el cuerpo que los libros que he leído por gusto, que importa que no piense politicamente igual a mi madre ni que mierda importa si no me veo ni me visto como las amigas y las ex's de mi pololo. Desde hace un tiempo ya que estoy tratando de dejar de lado las inseguridades propias de una mujer veinteañera pahbre para enfocarme poco a poco en las cosas que me llenan, lo que también me ha llevado a reducir considerablemente mi circulo social. Es que también comienzo a darme cuenta que en realidad no necesito a algunas personas en mi vida, aunque no les deseo ningún mal. Es que no son un aporte, o sus actitudes afectan mis propósitos con o sin intención.
Hoy me doy cuenta que tan fea no soy, para empezar. En las mañanas cuando me levanto y me lavo la cara y me veo aun con esas ojeras enormes, profundas y grisáseas me gusta lo que veo. Me encanta lo que veo. Hoy a mi edad me siento atractiva y no solo eso. He sabido apreciarlo como un ser y no un estar. En segundo lugar, he estado empezando a erradicar un par de hábitos tontos que no es más que tirarse mierda a si misma. Con esto estoy hablando de compararse con las amigas que van quedando... con las minas que hay en la calle. Estoy dejando de psicopatear a cada amiga de mala facha que he pillado en los contactos de facebook de mi pololo. Y por ridículo que parezca, he dejado de seguir una serie de páginas de noticias y artículos controversiales y poco prácticos que no son más que un montón de razones para ponerte a discutir con extraños y recibir mierda gratis. No sacas nada con hacer entender un punto inteligente con simios involucionados pero con acceso a internet. Y sí. Una de las cosas que también dejé de hacer (y juro que es para siempre) es entrar sin que me inviten a la página de tumblr de mi ex, en donde por excelencia se puede apreciar una docta colección de animé hentai. Él con su volada, y yo con la mía. punto.
Y es que una por curiosa e insegura puede llegar hasta recónditos, oscuros e inesperados rincones a los que, de verdad, no hay necesidad de llegar. Hurgar en el pasado, sea de la forma que sea, con quien sea, y con el propósito que sea, no saldrá nada muy bueno de ahí. A la mierda. Mira hacia adelante. Don't turn back, just keep walking.
Esa primera noche en la casa de mi pololo, luego de largos meses sin poder tener ese momento de intimidad, todo fue muy espontáneo. Estar allá con las chicas me enseñó a sentirme fortalecida y segura de mi misma. Así que esa noche fui solo yo y no el fetiche de ninguna rubia estúpida de redtube, lo pasé excelente y mi compañero también lo disfrutó (menos de 20 minutos duró todo el ritual. Cantidad no es sinónimo de calidad, lo tenemos claro). Aún conservo en mi retina ese momento al acabar en que en vez de mandarme a lavarme el cuerpo me propuso quedarme unos minutos reposando con el, abrazados frente a frente, besándonos tierna y tranquilamente, como siempre quise terminar una tanda de sexo: con amor. Es más, ni sentí la necesidad ridícula de depilarme la entrepierna. Cuando un hombre te dice que no le importa, de verdad no le importa. Esencialmente, lo único que de verdad quieren es un hueco donde meterlo, sin más. Cuando tu te das amor estás lista para darle amor del bueno a él. Y así mismo él te retribuirá ese amor, muy a su manera, sin que tengas que pedirlo. Y ese no es momento de reprochar, solo de recibir y agradecer con sinceridad.
Yo creo que en el momento en que realmente comienzas a amarte a ti mismo es cuando puedes decirte que vas por el buen camino de convertirte en una adulta responsable. Lo digo porque no solo tienes una responsabilidad contigo misma de valorarte como de verdad corresponde si no que además hay una responsabilidad con el entorno, con la gente que te rodea. De alguna forma con tu sola actitud autosuficiente estás educando al resto a que te acepte (a lo menos) a respetarte, y es un mensaje que también le transmitirás a las y los jóvenes que tengas a tu cargo, ya seas madre o profesora, o tía o qué se yo.
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